miércoles, 1 de septiembre de 2010


Como hojas caídas, un mosaico de seres en diferentes grados de degradación, pero no nos dejemos engañar, no es el otoño tiempo el que nos degrada, si no la dinámica que nosotros mismos, como sociedad, instauramos y al que nos esclavizamos. No perdamos la esperanza, como veis, algunos logran zafarse y consiguen regalar algo de fluido vital

miércoles, 26 de mayo de 2010

Que Inglaterra es básicamente euroescéptica está muy claro desde hace tiempo, que, de tener que elegir en las políticas económicas y de asuntos exteriores, se alinea habitualmente con los EEUU antes que la comunidad Europea, es un hecho constatado.
A mediados de los noventa el mundillo económico neo-liberal anglosajón acuñó el término PIGS (cerdos) para hacer referencia a Portugal, Italia, Grecia y España con la excusa de agruparlos en base a unos rasgos económicos (PIB, deuda pública, etc.) que decían eran comunes aunque no fuera cierto. Se trataba de crear una imagen peyorativa de estos países o, mejor aún, de algunas de las dinámicas económicas que se dan en éstos y que, desde el punto de vista neoliberal, deberían modificarse.
A mediados del Siglo XXI la Organización Mundial del comercio afirmaba que los servicios públicos como educación, sanidad, servicios sociosanitarios, etc. en aquellos países en que aún eran públicos, constituían un gran nicho de negocios de importante rentabilidad y los denominó con la expresión: "la última ostra por abrir".
Muy poco después el intento de constitución de la comunidad europea cambia el nombre de servicios públicos por el de "servicios de interés general" con la intención de diluirlos en el mercado de forma "indolora" para los oidos de los ciudadanos europeos y la directiva Bolkestein se encargaría de inclinar la balanza a favor del sector privado en una competición abierta por los servicios en un mercado casi sin regulaciones ya que anulaba las diferencias de derechos laborales entre un país y otro y su correlato en los costos de producción de esos servicios (ya se sabe, a mayores derechos laborales, mayores costos de producción).
Esta ofensiva ultra-neo-liberal quedó parcialmente frenada por las votaciones francesas sobre todo (gracias, Francia).
En el 2008 se desencadena la gran crisis global por la desregulación del sector financiero que, no es casualidad, se corresponden milimétricamente con ese sector neoconservador-ultraliberal y a rebufo de esa crisis que ha esquilmado los bolsillos de las clases medias y más humildes, pretenden acabar de expoliar a la población general por la via de vaciar las arcas del Estado y hacer negocio con esos "nichos" de los que hablaba la OMC, los servicios públicos allá donde aún perduren.
El 4 de mayo del 2010 los tres principales periódicos de economía de habla anglófona publicaban la falsa noticia de que el gobierno Español habia solicitado al Fondo Monetario Internacional un crédito de 280.000 millones de euros, esa mentira iba encaminada a hundir el credito de la deuda de España con fines especulativos y de presión -eso en España constituye un delito que se tipifica como "conspiración para alterar el precio de las cosas" o algo parecido, y que ningún juez, tan preocupado por el tema Gurtel-Garzón, se ha preocupado de averiguar y citar a los directores de dichos diarios, seguramente porque a ellos no les va a afectar demasiado- a los pocos días el presidente español anunciaba las medidas de recorte que afectan sobre todo a los sercios públicos sin olvidar las pensiones de la clase media que puede sentirse amenazada y, como resultado, tentada de suscribir sistemas de pensiones en la Banca privada, algo que vienen anhelando desde principios de los noventa los sectores financieros privados.
Sigo pensando que existe una gran ofensiva para privatizar servicios publicos, liquidar el Estado del Bienestar hasta donde se dejen los gobiernos y hacer negocio de sus despojos a costa del bienestar de los ciudadanos, mientras las rentas van mostrando cada vez una mayor desigualdad dejando un panorama de sociedad cada vez más injusta y para acabar: ¿por qué nadie habla de lo que está sucediendo en Suecia, Dinamarca y Noruega? ¿será porque hay otra forma de hacer las cosas, porque sus Estados del Bienestar son inexpugnables o porque ya hiceron los deberes hace décadas?

domingo, 9 de mayo de 2010

Déficit Público


Deficit público

Se oyen constantemente voces exigiendo que se reduzca el déficit público de los países en el contexto actual de crisis económica internacional y que se reforme el mercado laboral a la baja para los trabajadores, claro. Esas mismas voces han puesto en el punto de mira de los especuladores del mercado a España después de dejar a Grecia casi catatónica. Esas mismas voces son los que, en buena parte, han ocasionado la mencionada crisis o la han jaleado desde sus medios de comunicación.
Los caudales públicos de un país son el destilado de los impuestos sobre el trabajo y esfuerzo de todos sus habitantes. Esos caudales públicos sirven en para sostener todos los servicios públicos de los que debería disfrutar el ciudadano y todo el entramado insiticuional-normativo-administrativo que conforma el llamado Estado del Bienestar que es, entre otras cosas, un instrumento para redistribuir las rentas de los individuos, tendiendo a reducir las desigualdades sociales al transferirlas desde las más ricas a las más pobres.
En España, como en casi todo el Mediterraneo, ese Estado del Bienestar llegó tarde y ha sido débil, los expertos en el tema suelen decir que en España el verdadero Estado del Bienestar es la familia que acaba siendo que corre con todas las cargas que no asume el Estado como ocurre en otros países de nuestro entorno y desde hace muchos más años, con lo que las familias han podido incluso "ahorrar" en ese sentido. Pensiones, subsidios y prestaciones son de las más bajas de Europa. Tenemos uno de los índices de funcionarios (indispensables para hacer funcionar ese tinglado) por habitante más bajos de Europa. Es el país de la CE en el que los problemas de salud de los trabajadores se resuelven con mayor frecuencia -casi del doble- por la via de invalidez (con pensiones bajas a cargo del Estado) en lugar de reubicarlos en el mercado laboral. En esa situación si tenemos en cuenta el déficit público español, no parece que los gobiernos lo hayan hecho tan mal, según datos del Eurostat, el déficit español supone el 53% de su PIB, en Inglaterra es el 68%, en Alemania el 73%, en Francia el 77% y en Italia el 115% . Por tanto ¿a qué viene tanto clamor contra la situación en España? en nuestro país el gran problema es la deuda privada, no la pública, es decir, el endedamiento de las familias y ciudadanos de este país es muy severo -causado sobre todo por las hipotecas sobre la vivienda, los bajos salarios, no olvidemos que el salario mínimo en España es poco más de la mitad del de Francia- y ya no hay capacidad de ahorro ni de hacer frente a ciertas deudas. En eso sí que han sido pasivo-negligentes oos diferentes gobiernos españoles.
Reducir el número de funcionarios merma aún más el funcionamiento de nuestro precario Estado del Bienestar y no parece la mejor vía de reducción del déficit público, que aquí no es lo más acuciante. Congelar sus salarios no aportará mucho y es una curiosa manera de tranquilizar a los mercados (curioso eufemismo), sería mucho más efectivo una reforma de los impuestos en la línea de una mayor progresividad de los mismos y, por ejemplo, gravar las fortísimas rentas de los directivos de entidades bancarias y sus indemnizaciones o congelarles a ellos los salarios (hacerlo con uno de ellos equivaldria a congelar el de mil funcionarios aproximadamente), sería de gran justicia hacerlo, sobre todo si se piensa que por cada euro extra de deuda pública, existe un euro de deuda privada que ha sido sostenido a sumido por el gobierno de ese país, según explica Paul de Grauwe. Es decir, ese déficit que tanto atacan desde el sector financiero-de mercado, se ha producido para pagar los platos que ellos mismos rompieron. Por todo ello, debemos pensar, que esta crisis estuvo perfectamente provocada para llegar a este punto, exprimir al máximo a los individuos para seguir luego con su prolongación en los caudales públicos y vaciar totalmente las arcas del Estado. Voracidad parasitaria se le llama a eso

domingo, 7 de marzo de 2010


No permitamos que nuestras sombras sean más felices que nosotros mismos, No nos volvamos grises como nuestro entorno. No esperemos pasivamente a que el otro de el primer paso, si hay que pedir perdón, se pide, la búsqueda de la serenidad sólo puede ser activa.

sábado, 6 de marzo de 2010


Mirar el mar, un bosque o mirar el cielo suelen producir una sensación de serenidad benéfica para el individuo, hace poco un estudio científico con técnicas de neuroimagen demostraba este aserto en lo que se refiere al cielo. La ciencia...hace tiempo que se dedica a demostrar lo obvio y, como si sin su sacrosanta bendición no pudiera refrendarse como válido lo que sabe y siente el individuo común, da presuntuosamente márchamo de veracidad a lo que para todos era ya una realidad. Aún así, hay ocasiones en que los edificios parecen acosar al cielo y lo constriñen formando un riachuelo anorexico y languideciente que parece querer defenderse tomando forma de alambre de espinos

miércoles, 24 de febrero de 2010


Aunque con las tecnologias de la información y la extensión totalitaria de las ideas del poder, han conseguido que la mayoría de individuos se aislen por voluntad propia, negándose a universos ajenos aunque próximos, por el miedo prefabricado y la ilusión falsa de la autosuficiencia, así nos consiguen solos, aislados y vulnerables. Cada muerte se rodea de un poderoso silencio, se acallan las voces y hasta los vagos atisbos de algunas ideas parecen movimientos de brisas ajenas. Alguno consigue huir ¿qué le espera?
Aunque no es de ahora la soledad del pensador, siempre ha exisitdo la pretensión por parte del poder, de imponer un pensamiento único dirigido a fortalecer su supremacia, ese pensamiento es el que consigue aislar a los disidentes, por tanto esa soledad le llega por doble vía, la propia y la impuesta, es así como los clásicos griegos concebían el ostracismo como una de sus máximas penas.